Conoce el párkinson
La enfermedad de Parkinson es un proceso que afecta al sistema nervioso y que avanza con el tiempo, pero es muy importante entender que no existe una evolución igual para todos.
Cada persona vive la enfermedad de una manera distinta debido a que el párkinson es muy variado (heterogéneo) tanto a nivel de síntomas como a nivel pronóstico.
Que la enfermedad progrese más rápido o más lento, o que aparezcan unos síntomas u otros, depende de varios factores clave:
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Tipo de síntomas al empezar
Por ejemplo, las personas que inician principalmente con temblor suelen tener una evolución más lenta que aquellas que tienen más rigidez o problemas de equilibrio desde el principio.
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Síntomas no motores
La presencia de síntomas que no tienen que ver con el movimiento, como problemas para tragar, problemas de sueño, de ánimo o de memoria, también influye en cómo se siente la persona con párkinson en su día a día y en el grado de discapacidad.
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Edad de inicio
No es lo mismo si la enfermedad empieza a una edad más joven o en personas más mayores.
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Genética
Los genes de cada persona pueden marcar diferencias en cómo se desarrolla la patología.
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Otras enfermedades y respuesta a tratamientos
Tener otros problemas de salud (comorbilidades) o que el cuerpo responda mejor o peor a los fármacos hace que cada tratamiento deba ser totalmente personalizado.
En resumen, aunque el párkinson es una enfermedad de larga duración, su impacto es único en cada persona, lo que permite adaptar los cuidados y tratamientos a las necesidades de cada familia