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Acompaña a la persona con párkinson

¿Qué es acompañar?

El acompañamiento en la enfermedad de Parkinson se define como la presencia activa y el apoyo emocional y social continuo que proporciona beneficios tanto físicos como emocionales para la persona con párkinson, reduciendo el aislamiento y la soledad, influyendo directamente en su calidad de vida, en la resiliencia (capacidad de adaptación) y en la evolución de la enfermedad.

Cuando la enfermedad progresa, el acompañamiento se va convirtiendo en cuidado, que además de acompañar implica ayudar, en las diferentes actividades básicas (vestirse, por ejemplo) e instrumentales (manejo del dinero, por ejemplo) de la vida diaria, con más o menos intensidad según la etapa evolutiva de la enfermedad y necesidades de la persona con párkinson.

Mujer mayor sonriente tomando un café al sol en el jardín

A pesar de vivir en un contexto de enfermedad, cuando una persona cuidadora se adapta a los cambios y afronta las dificultades del día a día puede experimentar sentimientos positivos de competencia y autoeficacia (sentirse capaz y ver que su ayuda es útil). Del mismo modo, participar en grupos de apoyo, formados por otras personas en una situación similar, puede generar sentimientos de pertenencia, comprensión y validación.

Sin embargo, convivir con la enfermedad de Parkinson también puede ser difícil. Los cambios en la relación con la persona con párkinson, el aumento de las necesidades de cuidado y la sensación de no poder cuidar como antes, pueden provocar malestar emocional en forma de sentimientos como tristeza, rabia, y frustración.

¿Cómo acompañar?

Las personas con enfermedad de Parkinson que se sienten bien acompañadas y cuidadas experimentan mayor resiliencia (capacidad para adaptarse a los cambios), mejor calidad de vida, menor depresión y ansiedad, y mejor bienestar emocional, aunque tengan mayor deterioro motor y cognitivo. El número de relaciones cercanas se relaciona con mayor afecto positivo.